Palacios en el Cielo; un falso documental steampunk

¿Es Palacios en el Cielo un falso documental steampunk? ¿Y qué demonios tienen que ver el apocalipsis zombi y Batman con mi nueva novela gráfica?

He contado aquí, a grandes rasgos, de qué va Palacios en el Cielo: una novela gráfica steampunk ambientada en la Revolución Mexicana, una obra que ya superó las 300 páginas y que estoy escribiendo y dibujando completamente yo. Sí, suena a locura. Lo es. Y justo por eso sigo.

El inundado valle de México y la Ciudad de los palacios flotando en el cielo.

Esta historia nace de un cómic corto que publiqué en Dictadura de Vapor, una antología steampunk situada en el periodo histórico conocido como el Porfiriato. Después vino un intento más ambicioso: Palacios en el Cielo: Corazón. Ese proyecto no vio la luz. Se quedó en pausa, archivado, respirando lento. Pero la semilla ya estaba ahí, esperando el momento correcto para romper el suelo.

I. ¿Por qué un falso documental steampunk?

Alrededor de 2021 me topé, casi por accidente, con una serie de videos en YouTube que me dejaron clavado. Eran parte de un falso documental inspirado en el libro Gotham: 1919–1939, de Russall S. Beattie y publicado por Giant Panda King. La premisa es brutal: ¿qué habría pasado si Batman hubiera existido de verdad entre 1919 y 1939 en Estados Unidos?

La portada del libro Gotham 1919-1939

Lo que me atrapó no fue solo la idea —que ya es potente—, sino la ejecución. Esa estética retrofuturista, ese cuidado por el detalle, esa manera de tomar algo que todos conocemos y bajarlo a tierra, hacerlo tangible, incómodo, casi creíble. No era un fan art bonito: era una grieta en la realidad.

Recorrer esa Gotham era como caminar por un archivo vivo. No solo ves la ciudad: la sientes. Hay tensión, hay historia, hay heridas. Y eso me hizo ruido en la cabeza. Del bueno.

Tanto el libro como estos videos proponen una idea fascinante: imaginar cómo habría impactado histórica y culturalmente la figura de Batman si realmente hubiera existido en los Estados Unidos entre 1919 y 1939. Lo que más me llamó la atención fue la manera en que esta obra logra sentirse tan cercana y, al mismo tiempo, tan inquietante.

Los interiores del libro

A través de una estética retrofuturista muy cuidada, nos presenta rostros familiares y reinterpreta historias que muchos conocemos por los cómics, las series animadas y las películas, pero desde una perspectiva completamente distinta, más humana y, en cierto modo, más tangible. Es como si de pronto ese universo ficticio se filtrara en nuestra propia historia. Recorrer Gotham en este contexto se vuelve una experiencia profundamente inmersiva.

 

No solo observamos la ciudad, sino que casi podemos sentir su atmósfera: sus tensiones, sus sombras, su historia viva latiendo en cada rincón. Como espectadores, nos invita a mirar más de cerca, a cuestionarnos qué habría significado realmente la presencia de un personaje como Batman en un mundo marcado por conflictos, cambios sociales y momentos decisivos. Las imágenes, además, son simplemente impresionantes. Hay un nivel de detalle y dedicación que transmite una enorme pasión por el proyecto, y el libro en sí mismo se percibe como una pieza visualmente poderosa, de esas que no solo se leen, sino que se contemplan y se sienten.

Ahí fue donde algo hizo clic.

Había algo en ese libro que me atrajo mucho y que me hizo pensar nuevamente en Palacios en el Cielo.

Porque el formato de falso documental (mockumentary) siempre me ha interesado: permite construir verdades parciales, versiones contradictorias, testimonios que no encajan del todo… y justo ahí, en esa fricción, aparece algo más cercano a lo real.

Entonces recordé otro libro que leí hace unos años y me marcó: Guerra Mundial Z, de Max Brooks.

Si viste la película de 2013, olvídala. No tiene nada que ver.

El libro es otra cosa. Está construido como una serie de entrevistas: testimonios recopilados después de una guerra global contra una plaga zombi. Cada voz cuenta una parte del desastre. Ninguna tiene la verdad completa. Algunas se contradicen. Otras mienten. Y el lector tiene que armar el rompecabezas.

A través de estas voces, se revive una larga década de lucha angustiante, tal como la experimentaron personas de distintas partes del mundo. Cada relato no solo comparte vivencias personales, sino que también refleja los profundos cambios políticos, religiosos y medioambientales que marcaron ese periodo, mostrando cómo la humanidad intentó adaptarse, resistir y reconstruirse.

Eso me voló la cabeza.

Porque ahí entendí algo: no necesitas mostrarlo todo. A veces basta con escuchar a quienes sobrevivieron.

II. La decisión: contar desde las grietas

Ahí fue cuando lo decidí.

Palacios en el Cielo no iba a ser una historia tradicional. Iba a ser un falso documental steampunk, contado a través de entrevistas. No desde los héroes. No desde los grandes nombres. Desde la gente de a pie. Desde los que estuvieron ahí y salieron… más o menos vivos.

Porque esa es la pregunta que realmente me interesa:

¿Qué pasa con quienes no salen en los libros de historia?

El mundo que planteé ya lo tenía desde antes:

Hace 16 años, la Ciudad de México colapsó.
Se hundió. O la hundieron.

Hay versiones: una falla en el drenaje, perforaciones petroleras, un atentado fallido contra Porfirio Díaz… o algo mucho más perverso: una acción deliberada del propio régimen para elevar la ciudad y convertirla en una fortaleza flotante.

Arriba, el poder.
Abajo, el país que se desmorona.

Una ciudad amurallada en el cielo, sostenida por tecnología imposible. Símbolo de progreso… o de control absoluto.

Y entonces empecé a hacerme preguntas:

¿Cómo vivió eso la gente común?
¿Qué cuenta alguien que perdió todo?
¿Qué cree alguien profundamente religioso?
¿Qué inventa alguien para sobrevivir?

Porque sí: me interesa que haya versiones sesgadas. Me interesa que haya contradicciones. Me interesa que algunos personajes mientan.

La verdad absoluta es aburrida.
La memoria, en cambio, está llena de grietas.

III. Rosalía Salvatierra: la voz que ordena el caos

Con esa estructura clara, necesitaba un eje. Una voz que conectara todo sin domesticarlo.

Así nació Rosalía Salvatierra.

Una reportera que vivió el Porfiriato durante su infancia en carne propia y que ahora, años después, se dedica a recopilar testimonios. No para limpiar la historia, sino para exponerla. Para dejarla abierta, incómoda, viva.

El nombre no es nuevo.

Lo tomé de un personaje que creé en 2013 para Siderales, un proyecto de microrelatos sobre colonización espacial y terraformación. En ese entonces, Salvatierra era parte de un grupo de terraformadores sin escrúpulos. Me gustaba la ironía del apellido.

Así lucía Rosalía Salvatierra en su etapa terraformadora en 2013.

Ahora, esa ironía se queda… pero el peso es otro.

Esta Rosalía carga cicatrices. No es una observadora neutral. Es parte de lo que está documentando. Y eso lo cambia todo.

Rosalía Salvatierra

En ella descansa buena parte del pulso de este falso documental steampunk que es Palacios en el Cielo. Un personaje fuerte, sí, pero también fracturado. Como el mundo que intenta entender.

Y curiosamente, cuando encontré su voz… todo empezó a fluir.

Una de las páginas de mi nueva novela gráfica.

He estado usando este espacio para compartir avances reales: lo que funciona, lo que no, lo que duele, lo que emociona. Porque hacer una novela gráfica ambientada en la Revolución Mexicana a modo de falso documental steampunk es mucho más que dibujar páginas. Es sostener una idea durante años sin soltarla, incluso cuando parece que no va a ningún lado.

Si te interesa ver cómo se construye algo así, desde adentro, sin maquillaje… este es el lugar.

Nos leemos pronto.

Resistir es existir.

— Héctor Santarriaga
Abril 2026

Una novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana

Una novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana.

Después del pequeño —pero ruidoso— éxito de la antología Dictadura de Vapor, me quedé con una sensación muy clara: esto apenas estaba empezando. Y sí, lo que vino después fue meterme de lleno en otro proyecto steampunk, pero esta vez con más ambición, más riesgo… y definitivamente más terquedad.

Hace ya diez años, en 2016, mi buen amigo Abraham Martínez, mejor conocido como Cuervoscuro, tuvo la idea de armar una antología de cómics steampunk ambientados en el Porfiriato. Me invitó a participar escribiendo un guión de unas 8 páginas. El proyecto se llamó Dictadura de Vapor. Antología steampunk del Porfiriato.

Éramos 10 autores. La lógica era simple y brutalmente honesta: autopublicar, dividir el costo de impresión entre todos y repartir los 1000 ejemplares en partes iguales. Cien libros por cabeza. Sin intermediarios, sin permisos, sin pedirle nada a nadie.

A mí me pareció una gran idea. No solo por la velocidad con la que podíamos levantar algo potente, sino porque yo siempre he creído en la autopublicación. No como discurso bonito, sino como práctica constante. Toda mi carrera está construida así: haciéndolo, equivocándome, volviéndolo a hacer. Autopublicándome.

Además, había algo estratégico: cada autor estaba en una parte distinta del país. Eso significaba una red de distribución orgánica, casi artesanal. Cada quien movía sus libros donde podía, como podía. Así, sin glamour, pero con resultados.

El proyecto avanzó bien bajo la batuta de Abraham, aunque no sin tropiezos. El portadista original abandonó el barco a medio camino —porque claro, siempre pasa algo—, y después de ponernos de acuerdo, mi amigo Tebin entró al quite y resolvió la portada que hoy todos conocen. Y sí, la resolvió con estilo.

Publicamos la obra en octubre de 2016. En seguida de eso, Tebin se integró formalmente a Nostromo Ediciones.

Lanzamos el libro en la Feria del Libro del Zócalo 2016 y, como Nostromo Ediciones tenía a tres de los autores dentro del proyecto, terminamos con 300 ejemplares en nuestras manos. ¿Qué pasó con esos libros? Se fueron. Rápido. Muy rápido.

Para 2017 ya era evidente: Dictadura de Vapor había conectado. La recepción fue mucho mejor de lo que esperábamos. Algunos autores nos mandaron sus ejemplares para ayudarles a venderlos, a otros se los compramos directamente, y entre una cosa y otra, terminamos moviendo casi la mitad del tiraje.

Pero lo más importante no fueron las ventas.

Fueron las preguntas.

La gente quería más.
Y en particular, querían saber más de Palacios en el Cielo.

Ahí empezó el problema.

Porque en ese momento yo ya estaba metido hasta el cuello en otros proyectos: Sueños rotos: Sofía y Cuervo eléctrico… y la realidad es que no podía abrir otro frente. No sin romper algo.

Pero la idea ya estaba sembrada.

Y cuando una idea así se queda contigo, no se va. Se transforma. Crece. Se vuelve incómoda.

Así que hablé con Tebin. Le propuse algo: hacer una novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana, más corta, más contenida, pero ubicada en ese mismo universo. En ese momento dijo que sí.

Y entonces me puse a escribir.

El proyecto se llamó Palacios en el Cielo: Corazón.

Sí, el nombre ya lo decía todo: quería hacer una novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana. No solo en el contexto histórico, sino en lo emocional, en lo humano, en lo que se rompe cuando todo alrededor está a punto de colapsar.

La cuadrícula general del proyecto.

La historia giraba en torno a Renata y su hermano, contrabandistas, llevando la pieza clave para derribar la ciudad flotante. Afuera, los ejércitos de Villa y Zapata sitiaban la ciudad. Adentro, una operación secreta para activar un gólem mecánico en el corazón del sistema.

Una locura hermosa.

Aquí está el draft original que le compartí a Tebin:

Acto I
Se presenta el contexto general: se aborda la dictadura, el inicio de la Revolución y cómo la batalla final está a punto de ocurrir en la Ciudad de los Palacios.
Renata viaja en tren junto a su hermano. Ambos son contrabandistas y transportan la pieza final necesaria para derribar la ciudad. Al llegar a la última estación, abordarán un dirigible que los llevará al interior de la ciudad. Durante el trayecto, Renata recuerda su vida antes de la Revolución y los acuerdos que su padre hizo tanto con los revolucionarios como con el gobierno federal para mantener a su familia a salvo.

Acto II
Renata llega a la ciudad en el dirigible. Todo es un caos: va tarde, pero debe alcanzar el punto de encuentro, una fuente ubicada en el centro, donde se reunirá con su novio, Chucho, un ingeniero que ha estado preparando todo para activar al gólem. Renata trae consigo la pieza final. El gólem está siendo ensamblado en una casa de la familia de Renata, también en el centro. Hay un ambiente de gran tensión; varios revolucionarios infiltrados brindan su apoyo y serán clave para ejecutar el plan de destrucción de la ciudad.
Este acto concluye con el despertar del gólem.

Acto III
El gólem despierta y queda libre. Su objetivo es dirigirse a una oficina que da acceso a la zona subterránea de máquinas, con el fin de destruirla y provocar el colapso de la ciudad. Al inicio, será escoltado por los revolucionarios que acompañan a Chucho y Renata. La ciudad comienza a perder altura y, desde las orillas del lago, se lanzan arpones para arrastrarla hacia tierra firme, donde los revolucionarios iniciarán el abordaje, tanto a caballo como a bordo de máquinas tipo “araña”.
Finalmente, Ray y Renata se reencuentran, y a lo lejos alcanzan a ver cómo Díaz escapa en un dirigible.

El draft original y su desarrollo general.

Además de este draft, hice el desarrollo de los actos en las 43 páginas de arte que conformarían este proyecto, sin embargo, por cuestiones de la apretada agenda que teníamos en ese momento no logramos avanzar más este proyecto. Las ideas ahí estaban pero no logramos hacer los tiempos coincidir. Decidimos pausarlo y trabajar en algo mucho más ligero.

Había dirigibles, trenes, conspiraciones, máquinas imposibles… pero en el centro de todo, personas tratando de sobrevivir y de decidir de qué lado de la historia querían estar.

Eso era lo importante.

Eso sigue siendo lo importante.

Desarrollé el guión, estructuré los actos, hice thumbnails, bajé todo a páginas. El proyecto estaba listo para arrancar. Pero la realidad —esa vieja conocida— se atravesó. Las agendas no coincidieron. El tiempo no alcanzó. Y lo que parecía inevitable, se detuvo.

Lo pausamos.

Y luego… se quedó en pausa demasiado tiempo.

Durante años, esa novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana no latió. Se quedó ahí, congelada en archivos, en carpetas, en “luego lo retomamos”.

Y sí, pasa. A todos nos pasa. Tener ideas no es el problema. Todo el mundo tiene ideas. Lo difícil es sostenerlas el tiempo suficiente como para convertirlas en algo real.

Los cómics no viven de intenciones.

Viven de trabajo.

Años después, encontré la forma de volver. Pero ya no era el mismo proyecto. Ya no podía serlo. Había crecido demasiado.

Hoy, Palacios en el Cielo es otra cosa. Esa novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana que me ha tomado años construir, ya supera las 300 páginas y está escrita y dibujada completamente por mi.

Y ahora sí: voy en serio.

La meta es clara: publicarla este año y llevarla a la Feria del Libro de Guadalajara.

No como promesa. Como realidad.

Voy a usar este espacio para compartir avances reales: lo que funciona, lo que no, lo que duele, lo que emociona. Porque hacer una novela gráfica con corazón en la Revolución Mexicana no es solo sentarse a dibujar. Es sostener una idea durante años sin soltarla, incluso cuando parece que no va a ningún lado.

Si te interesa ver cómo se construye algo así, desde adentro, sin maquillaje… este es el lugar.

Nos leemos pronto.

Resistir es existir.

— Héctor Santarriaga
Abril 2026

Palacios en el Cielo – Una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana

PALACIOS EN EL CIELO: BITÁCORA DE UN PROYECTO QUE NO SABE QUEDARSE QUIETO

Palacios en el Cielo es, sin exagerar (o tal vez sí), el proyecto más ambicioso en el que he estado trabajando en los últimos años. Se trata de una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, y no, no lo digo a la ligera: es un proyecto que me ha exigido todo.

Este libro tendrá más de 300 páginas. Está completamente escrito y dibujado por mí. Y la meta es clara: publicarlo a finales de este 2026 y llevarlo al lugar donde hoy late con más fuerza el cómic mexicano: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Si todo sale como debe (y como estoy peleando que salga), quiero presentarlo en el Foro Rius, dentro del Salón de Cómic + Novela Gráfica.

Suena bien. Pero entre ese punto y hoy, hay trabajo. Mucho trabajo.

A ocho meses de distancia, todavía hay detalles que ajustar, páginas que corregir, decisiones que tomar. Por eso decidí abrir este espacio: para compartir el proceso real detrás de esta novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, sin filtros, sin romantizarlo de más, pero tampoco quitándole lo que tiene de emocionante. Porque sí: pocas decisiones me han resultado tan estimulantes como haber llevado esta historia hacia una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana.

I. EL ORIGEN: CUANDO TODO ERA MÁS PEQUEÑO (Y MÁS PELIGROSO)

Todo esto comenzó en 2016.

En ese entonces, mi buen amigo Abraham Martínez, mejor conocido como Cuervoscuro, me invitó a participar en una antología de cómic steampunk que estaba coordinando: Dictadura de Vapor. Antología steampunk del Porfiriato. Yo venía trabajando principalmente en el cyberpunk —territorio cómodo, terreno conocido—, así que entrarle al steampunk fue más que un cambio de género: fue abrir otra puerta.

Acepté.

Y lo que hice fue escribir una historia corta de 8 páginas (bueno, 9 con todo y créditos) llamada Palacios en el Cielo. Ahí apareció por primera vez esta idea que no me iba a soltar nunca más: construir una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana desde la Ciudad de México.

La Ciudad de los Palacios.

El mote siempre me pareció brutal. Irónico incluso. Porque sí, hay una ciudad monumental, aspiracional, porfiriana… pero también hay otra ciudad, la real, la que se desmorona cada mañana entre el smog, el caos y la supervivencia.

Es imposible no pensar en eso sin recordar Madrugal de Café Tacvba:

“La ciudad de los palacios va dejando paso al alba
Se va perdiendo la calma
Para cuando el sol asoma
Todo el esplendor decrece
La gente las calles toma
Catedral desaparece entre smog
Y caca de paloma”

“La ciudad de los palacios va dejando paso al alba”, esa dualidad fue clave.

Y entonces apareció la imagen que detonó todo:
¿Y si la ciudad literalmente se elevara?
¿Y si el poder no solo fuera simbólico, sino físico, inalcanzable?

Así nació la idea de una ciudad flotante. Una fortaleza steampunk suspendida sobre el Valle de México. Un refugio imposible para un dictador que se niega a caer.

II. LA IDEA: UNA CIUDAD QUE SE ELEVA… Y UN PAÍS QUE SE HUNDE

El pitch que construí en ese momento era directo, casi visceral:

Una ciudad que colapsa… o que es obligada a colapsar.
Un lago que lo cubre todo.
Y sobre él, una ciudad elevada, blindada, sostenida por tecnología que nadie más comprende.

Ahí arriba, Porfirio Díaz gobierna.

Abajo, el país arde.

El resto del territorio está al borde del colapso: fábricas, campo, comunidades enteras en tensión constante. La ciudad flotante —custodiada por dirigibles monstruosos como El Dragón del Sol, Santa María Patria y El Imperial— funciona como símbolo absoluto del poder: inaccesible, impenetrable, artificial.

Y mientras tanto, abajo, la gente resiste.

Siempre he creído que las historias más potentes nacen de esa fricción.

Para poder desarrollar el guión y pasárselo al dibujante, retomé todas estas ideas y construí este texto:

La ciudad de los palacios en el cielo.

Hace 16 años la ciudad de méxico sufrió un colapso. La ciudad comenzó a hundirse, algunos dicen que fue debido a una falla en el sistema de drenaje aunado a las perforaciones que hicieron varias empresas para buscar yacimientos de petroleo, otros creen que fue un intento de asesinar a Porfirio Díaz y a su élite en el poder por parte de un grupo de mineros; pero todo indica que fue una acción premeditada por parte del Dictador y sus científicos para establecer una ciudad como ninguna otra. Una ciudad flotante amurallada sobre el valle de méxico. Una ciudad que es símbolo del poder y el progreso, una ciudad diseñada y construída por su grupo de ingenieros y científicos traídos de todo el mundo.

Desde ahí gobierna Díaz a un país que se encuentra cada vez más dividido y al borde del colapso. Con puño de hierro ha sometido a todos sus opositores, el gobierno absolutista y central se sostiene de los recursos que jala de todos los estados. Han construído “puertos” a las orillas del lago a donde llegan los trenes con mercancía que provienen de todos lados. La ciudad flotante es custodiada por tres enormes dirigibles: El Dragón del Sol, Santa María Patria y el favorito de Porfirio, El Imperial.

La inundación nos presenta como escenario un gran lago en el Valle de México del cual sobresalen algunas construcciones, como las torres de algunas iglesias, el castillo de chapultepec y algunos islotes en los que se han establecido pequeñas comunidades creando con chinampas algunos bastiones.

El resto del país está al borde del colapso. Hay brotes de rebelión e inconformidad en todos los estados, en las fábricas y en el campo…

III. HACERLO REAL: REFERENCIAS, MÚSICA Y TERQUEDAD

Cuando escribo para otros dibujantes, no me limito al guión. Necesito compartir atmósferas, referencias, obsesiones. En ese momento empecé a construir todo eso: ciudades flotantes, el Castillo de Chapultepec, dirigibles.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

Uno en particular tenía que explotar.

Y no podía no pensar en el Hindenburg. En esa imagen icónica capturada por Sam Shere en 1937. En cómo décadas después Led Zeppelin la convirtió en portada. Esa mezcla de tragedia, espectáculo y símbolo era perfecta. Tenía que estar ahí. Ser parte de este cómic.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

También conceptualicé vehículos: las “águilas”. Motocicletas voladoras que parecían mini locomotoras de vapor. Referencias de todos lados: ilustraciones, máquinas, incluso el landspeeder de Rey en The Force Awakens. Todo servía. Todo sumaba.

Porque así se construye este tipo de mundos: robando, mezclando, reinterpretando.

IV. UNA HISTORIA PEQUEÑA QUE SE NEGABA A SERLO

La verdad es que cada vez me entusiasmó más este background y a partir de ahí pude comenzar a construir la pequeña historia que aparecería publicada en Dictadura de Vapor. Para desarrollar este cómic, el espacio era muy breve, se trataba de tan solo 8 páginas más una portadilla con los créditos y yo quería contar una historia con mucha acción acerca de un levantamiento iniciado desde las entrañas de la ciudad organizado por una célula magonista, debido a que Ricardo Flores Magón es uno de los personajes históricos de esa época que más admiro.

La historia original era breve: dos mujeres, Rosa y Bertha, infiltradas en la ciudad flotante. Una conoce las entrañas del sistema. La otra tiene la habilidad para copiar los planos que podrían destruirlo todo.

Hice entonces unos bocetos muy breves de los personajes.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

La historia describía brevemente el escape de dos mujeres, jóvenes y rebeldes que fueron reclutadas para redibujar y copiar los planos de la maquinaria que mantiene a la ciudad flotando en el cielo. Rosa conocía perfectamente las calles y las entrañas de la ciudad, ella serviría como guía para llevar a Bertha, la talentosa dibujante, hasta el corazón de la ciudad, en donde ella se encargaría de copiar los planos y dibujar todo lo necesario para nutrir de la información necesaria a los rebeldes para que puedan derribar la ciudad y con ella hundir el gobierno del dictador.

Después, a la par de hacer el guión hice unos thumbnails que le envié al dibujante para que pudiera realizar su trabajo de forma mucho más eficiente y contundente. Es una practica que hago con todos los dibujantes con los que he trabajado.

Imagenes enviadas al dibujante en 2016 como referencia.

Al final, cuando Bertha y Rosa logran salir de ahí agregué cerré la historia con un fragmento de la canción Dazed & Confused de Led Zeppelin, para representar el sentimiento de aquellos que viven bajo la sombra del poder, para los de abajo.

“…Been dazed and confused for so long it’s not true .
Wanted a woman , never bargained for you .
Lots of people talkin’, few of them know
Soul of a woman was created below…”

A la antología Dictadura de Vapor. Antología Steampunk del Porfiriato le fue muy bien, fue un tiraje corto, solamente hubo mil ejemplares que se repartieron entre los diez autores que participamos y actualmente está agotado.

Dictadura de vapor: Antología Steampunk del Porfiriato.

Al día de hoy es difícil encontrar ejemplares disponibles y prácticamente imposible que pudiera haber una nueva reimpresión.

Pero hubo algo en mi cómic, que me dejó muy inquieto.

Una célula magonista detrás.
Una misión imposible.
Un escape.
Un cómic corto.

Fueron solamente nueve páginas.

Pero algo pasó.

A la gente le gustó. Mucho.
Y lo más importante: se quedaron con ganas de más.

Durante años me preguntaron si habría continuación. Durante años dije que no.

Hasta que dejé de creerme esa respuesta.

V. LO QUE ES HOY

Ese pequeño cómic creció. Se deformó. Se expandió. Se volvió más ambicioso, más complejo, más incómodo.

Y hoy es Palacios en el Cielo: una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana que me ha tomado años construir, romper y volver a armar.

Un falso documental.
Una ucronía.
Una mirada incómoda hacia nuestra historia.

Y sí: una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana que quiero ver publicada este mismo año. No como una intención. Como un hecho.

Voy a estar usando este espacio para compartir avances reales, decisiones, errores, hallazgos. Todo lo que implica levantar un proyecto así desde cero y llevarlo hasta donde tiene que llegar.

Si te interesa ver cómo se construye una novela gráfica steampunk en la Revolución Mexicana, este es el lugar.

Resistir es existir.

Héctor Santarriaga
Marzo 2026

Dictadura de vapor: ¡Un cómic steampunk a la mexicana!

Dictadura de vapor: Antología steampunk del Porfiriato.

En 2016 participé en una antología de narrativa gráfica que contiene varias historietas cortas steampunk ambientadas en el periodo histórico conocido como el Porfiriato, justo antes de la Revolución Mexicana de 1910.

Dictadura de vapor: Antología Steampunk del porfiriato.

Este libro se trata de una coedición en la que estuvimos involucrados 10 autores de varias partes del país para presentar esta antología de cómics que incluye cinco historias cortas ambientadas en un México alternativo, una ucronía ambientada en el final del siglo XIX y principios del XX, la era del Porfiriato. La mente detrás de este proyecto fue Abraham Martínez (Cuervoscuro) quien además de invitarnos a participar fungió como coordinador editorial.

Aquí participé escribiendo la historia Palacios en el Cielo y que Valerio Vega se encargó de ilustrar y en la que dejé abierta la puerta para retomar más adelante este mundo de humo, lodo, vapor y engranes. ¿Ya lo tienes? ¿Ya lo leíste? ¿Te gustó nuestra historia? ¿Te gustaría que yo explorara más sobre este mundo? En lo personal siempre he disfrutado mucho más de las historias cyberpunk pero mi cómic Palacios en el Cielo ha tenido tan buena respuesta que no descartaría el reto de hacer más historietas ambientadas en este mismo universo.

La portada estuvo a cargo de Esteban “Tebin” Saldaña. Los guiones de las otras historias estuvieron a cargo de Ernesto III Yip, Abraham Martínez, Axur Eneas y Juan Fleites, el arte estuvo en manos de Alejandro Sarabia, Fabián Cobos, Alejandra Gamez y Juan Fleites. Es un cómic de 48 páginas Blanco y Negro, portada a color y laminado brillante.

En mi canal de Youtube hice 2 videos al respecto.

Conoce la obra, Dictadura de vapor: ¡Un cómic steampunk a la mexicana!

Ficha técnica de la obra:

Título: Dictadura de vapor: Antología steampunk del Porfiriato.
Antología de narrativa gráfica mexicana de ciencia ficción steampunk.
Autores: Ernesto III Yip, Abraham Martínez, Axur Eneas, Juan Fleites, H.G. Santarriaga, Alex Sarabia, Fabián Cobos, Alejandra Gamez, Juan Fleites y Valerio Vega.
Coordinador Editorial: Abraham Martínez.
Portada: Tebin.
Género: Narrativa gráfica mexicana, Ciencia ficción y Steampunk.
Extensión: 48 páginas en blanco y negro.
Medidas: 17 x 26 cm.
Acabados: Portada a color y laminado brillante.
Fecha de publicación: 2016.
Edición: Primera edición.
Sinopsis: Antología de cómics que incluye 5 historietas cortas ambientadas en un México alternativo, una ucronía ambientada a finales del siglo XIX y principios del XX. ¡Un cómic steampunk a la mexicana!

Actualmente Dictadura de vapor: Antología steampunk del Porfiriato está prácticamente agotada, sin embargo, estoy trabajando actualmente en un proyecto justamente llamado Palacios en el cielo, que expandirá por completo lo presentado en mi participación en esta obra.